TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista en una alteración grave del desarrollo que afecta a las áreas de comunicación y lenguaje, interacción social y conducta, presentando las siguientes características en cada una de estas áreas:

  • Dificultades en la interacción social y la empatía emocional:

Puede manifestarse aislamiento e indiferencia hacia los demás o iniciativas desadaptadas en las relaciones sociales. Hay un inadecuado o escaso uso del contacto ocular, de la expresión facial y de la postura corporal.

Aparecen dificultades para la imitación y el juego, tanto con iguales como con adultos y déficit para comprender y compartir las emociones y los logros con los demás (por ejemplo, la falta de interés en señalar, mostrar u ofrecer a otras personas objetos que despierten el interés del niño).

  • Dificultades de comunicación y adquisición del lenguaje funcional:

La mayoría de las personas con autismo carece de intencionalidad comunicativa. Aproximadamente, el 50% de la población con autismo no tiene lenguaje hablado y no se acompaña de intentos para compensar esta ausencia con gestos alternativos para comunicarse. Los que sí presentan lenguaje oral, no suele ser funcional, sino repetitivo y sin tener en cuenta al interlocutor. Hay un fracaso para iniciar y mantener adecuadamente una conversación.

  • Dificultades en la imaginación y patrones restringidos de conducta:

Presentan marcadas limitaciones en las funciones de imaginación y simbolización, dando lugar a una inflexibilidad conductual y cognitiva que se refleja en rituales conductuales, intereses restringidos y obsesivos y resistencia a los cambios. Todo esto, conlleva, en ocasiones, un comportamiento anormal en su contenido, intensidad o carácter restrictivo con que aparecen. Además de tener dificultades en juego simbólico o juego social imitativo, muchos niños con autismo tienen manierismos motores estereotipados (movimientos físicos repetitivos sin aparente funcionalidad), rituales y manías carentes de un supuesto propósito, que se manifiestan en una inflexibilidad y rigidez para tolerar los cambios en su ambiente.

  • A estos rasgos definitorios de un cuadro de trastorno del espectro autista, hay que añadir la variabilidad intelectual que presentan, oscilando desde la normalidad hasta el retraso profundo. El 75% de los casos tiene retraso cognitivo asociado, lo que agrava las limitaciones de todas las áreas.

En las dificultades cognitivas del autismo, se encuentran alterados los siguientes procesos psicológicos: coherencia central, desarrollo mentalista, intersubjetividad secundaria y función ejecutiva.

–  COHERENCIA CENTRAL: es la tendencia a procesar la información teniendo en cuenta el contexto para dar sentido global. El autismo se caracteriza por un desequilibrio de la integración de la información, atendiendo a detalles que por sí solos no dan sentido a la imagen.

–  DESARROLLO MENTALISTA: es la capacidad para atribuir emociones, deseos, intenciones y creencias a los demás. El 80% de las personas con autismo no tienen teoría de la mente, lo que implica dificultades en predecir la conducta de otros, entender los dobles sentidos y las historias sociales complejas.

–  INTERSUBJETIVIDAD SECUNDARIA:Se produce una triangulación entre otra persona, uno mismo y un “objeto” de referencia. Las personas con TEA carecen de esta dotación biológica que permite que se produzca una coordinación intersubjetiva con otras personas.

–  FUNCIÓN EJECUTIVA: es el conjunto de procesos cognitivos vinculados al funcionamiento de los lóbulos frontales del cerebro. Se encarga de la planificación (puesta en marcha de un plan organizado por secuencias de acción para conseguir un objetivo), la memoria de trabajo (retener una información necesaria mientras se realiza una acción), flexibilidad (capacidad para alternar entre diferentes criterios de actuación en función de la demanda de la situación), inhibición (interrupción de una respuesta automática) y monitorización (proceso paralelo a la realización de una actividad, supervisándola a la vez que se ejecuta). Hay que decir que las funciones ejecutivas son un proceso cognitivo que también se encuentra alterado en otros trastornos del neurodesarrollo, fundamentalmente en el TDAH

Actualmente, se desconocen las causas exactas que provocan los TEA pero se sabe que es un trastorno del sistema neurológico, con componente genético. Se manifiesta en uno de cada 150 nacimientos y la prevalencia de de 1 niña cada 4 niños. Existe una amplia variabilidad en el grado y la forma de expresión del trastorno de unas personas a otras.

Los primeros síntomas aparecen entre los 12 y 18 meses y no tiene cura, pero la intervención precoz e intensiva mejora notablemente el pronóstico. Hay que reivindicar los recursos de educación, tratamientos psicoeducativos, sanidad, empleos con apoyo y fomento de inserción laboral, vida independiente y mejora de calidad de vida de estas personas.autismo 105 copia

Por tanto, es aconsejable acudir a un profesional desde que se detectan las primeras alarmas, como son:

  • No responde a su nombre cuando se le llama.

  • Parece estar sordo, pero demuestra indicios que lo descartan.

  • Problemas de sueño y alimentación.

  • Estereotipias: movimientos repetitivos como balanceo, aleteos, vueltas sobre sí mismo,…

  • Desinterés hacia los demás.

  • Rabietas sin motivo aparente.

  • Retraso o ausencia del lenguaje.

  • Resistencia a cambios en la rutina.

  • Falta de imitación y simbolización.

  • Juego disfuncional.

Actualmente, la nueva clasificación de estos trastornos en el “Diagnostic and Statical Manual of Mental Disorders” (DSM-V) ha unificado los tipos de autismo en una sola categoría, por considerar el trastorno como un continuo (espectro) de un conjunto de alteraciones semejantes, caracterizadas por un desarrollo disarmónico en las tres áreas alteradas ya mencionadas, por lo que en esta última clasificación han desaparecido denominaciones como Autismo, Trastorno Generalizado del Desarrollo no Especificado o Síndrome de Asperger, lo cual no quiere decir que hayan desaparecido estos trastornos sino que se diagnostican como TEA con diferentes grados de severidad.

De todos ellos nos parece que es importante reseñar las características que presentan los antes denominados como Síndrome o Trastorno de Asperger por las numerosas consultas que recibimos referidas a él y porque parece haberse “puesto de moda”, pero queremos hacer hincapié en que esta nomenclatura ha desaparecido y ahora sería denominado como TEA con nivel de gravedad grado 1 y presentaría las siguientes características:

– Alteración cualitativa en las relaciones sociales recíprocas, motivadas por la falta de sensibilidad a señales sociales, dificultad para interpretar el lenguaje no verbal, la intencionalidad ajena y las “dobles intenciones”.

– Ausencia de retraso significativo del lenguaje y del desarrollo cognitivo, aunque hay problemas de habla y lenguaje pedante, inexpresivo, excesivo, con alteraciones prosódicas y características extrañas del ritmo, tono y modo. También tienen dificultades para entender los dobles sentidos y el lenguaje no literal, así como saber adaptar la temática de conversación al contexto.

– Intereses y actividades restringidas, siendo menos frecuentes los manierismos y preocupaciones inadecuadas que en el autismo clásico. Suelen aparecer rituales complejos y actitudes perfeccionistas extremas.

– La capacidad de autonomía, el comportamiento adaptativo y la curiosidad del entorno están al nivel del desarrollo intelectual esperado para su edad. Pero en los aspectos motores suelen presentar torpeza.

– Estos aspectos no pueden atribuirse a otros trastornos del neurodesarrollo.