DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD


TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

Se manifiesta por un patrón conductual persistente de inatención y/o hiperactividad e impulsividad que interfiere en el funcionamiento o desarrollo de la vida de un niño de entre 6 y 12 años, perturbando sus esfuerzos académicos, así como sus relaciones sociales.

Afecta a la población escolar entre un 4 y un 12%, en una proporción de 4 niños frente a 1 niña. En muchos casos, pasa desapercibido sino manifiesta problemas conductuales ni déficit en el rendimiento académico.

hiperactividad   Las causas concretas están todavía por determinar, y aunque existen diferentes teorías, la mayoría de las investigaciones coinciden en que existe un origen neurológico y genético. Se asocian dos regiones cerebrales con el trastorno: la corteza frontal y los ganglios basales, habiendo menor actividad de las mismas que en un sujeto sin el trastorno. Los factores ambientales también pueden influir agravando o minimizando los síntomas y el riesgo de presentar otros trastornos asociados, pero no deben considerarse como causa.

Hay tres manifiestaciones principales del trastorno dependiendo de los síntomas predominantes:

  1. Inatento: quienes son diagnosticados de este tipo del trastorno, no pueden atender de forma significativa y esta dificultad no puede atribuirse a retraso mental.

  2. Hiperactivo-Impulsivo: se presentan problemas para desarrollar el autocontrol de los impulsos y el nivel de movimiento es excesivo.

  3. Combinada: La persona con este predominio del trastorno, tiene dificultades para mantener la atención y para controlar impulsos, así como presentación de un movimiento en exceso.

Y dependiendo de la intensidad con que aparezcan los síntomas, varía el grado de gravedad: leve, moderado y grave.

niñoLos niños que presentan impulsividad, dificultad atencional, problemas de autocontrol y de persistencia en las tareas suelen verse afectados en la adquisición de los aprendizajes escolares, independientemente del nivel intelectual que tengan. También manifiestan una diferencia significativa en la velocidad de los procesos de aprendizaje (lectura, escritura y matemáticas), así como en la memoria de trabajo.

El tratamiento se centra en reducir la impulsividad, hiperactividad y los comportamientos problemáticos y en mejorar las destrezas atencionales, adaptando todos los entornos que rodean al niño: familiar, académico, social,…

Con tratamientos combinados biológicos y psicosociales, los niños pueden superar el trastorno, aunque por lo general las dificultades persisten durante la adolescencia y la edad adulta.