TRASTORNOS ESPECÍFICOS DEL LENGUAJE

TRASTORNOS ESPECÍFICOS DEL LENGUAJE (TEL)

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Es una limitación significativa para adquirir el lenguaje, sin que existan factores que lo expliquen (hipoacusia, problemas neurológicos, retraso cognitivo, privación de estímulos,…).

La prevalencia del TEL es de entre el 2 y el 7%, siendo más frecuente en niños que en niñas.

En edades tempranas, las personas afectadas por este trastorno presentan dificultades de comunicación, lenguaje e interacción social, rasgos comunes al autismo, que complican el diagnóstico diferencial. Cuando un niño tiene dificultades de comprensión del contexto, es posible que tenga problemas de interacción social y de conducta similares a un niño con TEA. Algunos de los rasgos que caracterizan el TEL son:

– Desarrollo expresivo, al menos 1 año por debajo de su edad cronológica.

– Desarrollo comprensivo, al menos 6 meses por debajo de su edad cronológica.

– Retraso en la adquisición del lenguaje, a veces se p

resentan las primeras palabras que después desaparecen.

-Lenta adquisición del lenguaje, y cuando aparece se da con dificultad de inteligibilidad, inmadurez significativa en las formas sintácticas y errores morfológicos importantes que se mantienen.

Puede ser expresivo o expresivo y receptivo. Su evolución es más lenta que el retraso simple del lenguaje, y la evaluación requiere contemplar todas las capacidades cognitivas y lingüísticas. Es común detectar una discrepancia entre el CI verbal y el CI manipulativo, siendo el segundo más alto que el primero. El lenguaje del niño deberá valorarse tanto en su modalidad receptiva como expresiva, así como en los niveles fonológico, léxico, morfosintáctico, semántico y pragmático.

No obstante, el TEL se diferencia del autismo en dos aspectos fundamentales. Primero, el lenguaje mímico y/o gestual de los niños con TEL tiende a desarrollarse con normalidad, mientras que en el TEA la alteración de comunicación afecta a todas las modalidades del lenguaje. Y segundo, porque en el trastorno específico del lenguaje no se observa la profunda alteración de las relaciones interpersonales que caracterizan al autismo, si bien es cierto que en los primeros años de vida sí es frecuente la limitación de relacionarse y la tendencia al aislamiento.